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Thursday, August 4, 2011

El juramento y las reformas constitucionales

Con su juramentación y discurso, el Presidente Humala ha puesto algunas cosas en su sitio.  La constitución de 1979, producto de la Asamblea Constituyente encabezada por Víctor Raúl Haya de La Torre, quien en una muestra de decencia y ejemplo de lo que debe ser la política peruana cobró sólo un sol por sus servicios prestados a la nación, es la que representa la democracia peruana en su esencia.  El documento de 1993, bajo y por el cual Humala y sus vicepresidentes juramentaron el 28 de julio pasado, representa el marco constitucional que rige en nuestro país en este momento.  Esto último NO ha sido puesto en tela de juicio.
Aclaremos algo: el juramento es legal.  El Presidente Humala juró bajo el documento de 1993, lo que uno agregue al juramento depende de cada uno.  En este caso, el Presidente y sus Vicepresidentes lo hicieron por la constitución de 1979 y sus principios.  Omar Chehade agregó la lucha anticorrupción, Marisol Espinoza agregó Piura.
El pasado 28 de julio también nos recordó de lo que nos hemos salvado al no elegir a Keiko Fujimori y a esa agrupación que nos gobernó durante los 90s.  Martha Chávez se pasó todo el discurso presidencial gritando y faltándole el respeto a todos los asistentes a la ceremonia y a todo el Perú.  Por eso ha sido suspendida 120 días sin goce de haber.  Luz Salgado (qué mala fama le hace al apellido), en una muestra de nivel intelectual muy pobre y tino político minúsculo, denunció al salir del congreso que tenemos Presidente y Vicepresidentes de facto, mas no constitucionales.  Resulta hasta cierto punto gracioso que personas que apoyaron el pisoteo de la constitución con el golpe de estado de 1992, y que también lo hicieron con el documento de 1993 (ver “Interpretación auténtica de la constitución”), quieran ahora clamar el respeto de la carta magna.
Sin embargo, todos estos incidentes han desatado un debate, desde mi punto de vista necesario, sobre cambios o reformas necesarias al marco constitucional actual.  Estas reformas, obviamente, no incluyen temas como la reelección presidencial o intervención agresiva de medios de comunicación.  Recordemos que en un comienzo el documento de 1993 sí permitía la reelección, pero esto se reformó bajo el gobierno de transición de Valentín Paniagua.  Además, hasta ahora no ha habido mención o referencia alguna por parte del oficialismo sobre el deseo de incluir este tipo de reformas.  Todo lo contrario: la constitución de 1979, que es admirada y ha sido reivindicada por el oficialismo, era mucho menos presidencialista que el documento del 93, por lo que habría, en realidad, una corriente en dirección opuesta a la que algunos temen.  La última parte de este artículo de “El Comercio” permite iniciar una comparación donde queda claro el tinte presidencialista de la constitución de 1993.  Para una comparación más completa, aquí la constitución de 1979 y aquí el documento de 1993.
¿Cuáles son los temas específicos que se quiere modificar? Ya tenemos algunas luces.  Kurt Burneo ha hablado sobre la necesidad de un debate sobre el artículo 60 del documento de 1993 relacionado al rol subsidiario del Estado.  Aquí su planteamiento.  Javier Diez Canseco agrega el tema de la “revocatoria presidencial y legislativa, la anulación de la inmunidad parlamentaria y la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción”, así como la necesidad de reformas educativas y la declaración del derecho al agua como derecho humano que el Estado debe garantizar.  Según él, estos cambios requieren reformas constitucionales, aquí sus comentarios.  Por último, Aida García Naranjo, ministra de la mujer, y Francisco Eguiguren, ministro de justicia, han resaltado el carácter moral y político detrás de la necesidad de cambiar la constitución.
            Algunas de estas reformas pueden generar un consenso bastante convincente entre los miembros del parlamento y los peruanos de a pie.  Éste es probablemente el caso de la tipificación del derecho al agua como derecho humano y la revocatoria de autoridades.  Otros temas probablemente encuentren una mayor oposición.  La reforma del artículo 60 puede ser uno de estos casos porque tiende a generar un debate ideológico (izquierda vs derecha) además del político (oficialismo vs oposición).  En las siguientes semanas y meses vamos a ver qué tan importante son estos temas para el oficialismo y qué estrategia se va a utilizar para intentar lograr estas reformas.  José Alejandro Godoy ha publicado hoy una columna que da cierta luz en este tema.  En el lado de la oposición queda bastante claro que el fujimorismo va a realizar la oposición del “No a todo”, por lo que el rol de Perú Posible y Alianza por el Gran Cambio (y la nueva agrupación del APRA, Bruce y Reggiardo, en menor medida) va a ser bastante crucial en el congreso.  Que sea lo mejor para el país.

RoD

Monday, June 6, 2011

Ayer a las 4

El día de ayer a las 4:01 PM hora peruana, mientras lloraba y me abrazaba con mi hermano  y con mi cuñada, recordé una vez más el porqué me siento tan orgulloso de ser peruano. 
Me siento orgulloso porque con nuestro voto, los peruanos le hemos dicho NO a la corrupción, NO a la impunidad, NO a la dictadura, NO a las violaciones de Derechos Humanos.  Porque una victoria del fujimorismo iba a significar que a nuestro Perú no le importaban todas estas barbaridades.  También iba a significar que personas que le han hecho muchísimo daño a nuestro país iban a regresar al poder sin haber hecho el mínimo intento durante los últimos 11 años de enmendar su error.  No, pedir perdón a 5 semanas de la 2da vuelta no cuenta si todos tus actos y palabras distintos de ese pedido de perdón indican que sigues siendo lo mismo.
Me siento orgulloso porque aunque esta campaña ha sacado lo peor de muchos peruanos: un racismo bastante preocupante, una calificación del voto por Humala como un voto ignorante, unos medios de comunicación parcializados y dispuestos a mentir para favorecer a su candidata; ha prevalecido la cordura y la verdad. 
Me siento orgulloso porque sé que muchos que ven a Ollanta Humala como un riesgo para su economía familiar, decidieron votar por él por dignidad y memoria.  Yo creo que OH los va a sorprender gratamente en los próximos 5 años, pero lo que quiero resaltar es que una nación no se construye con crecimiento económico, sino que se construye sobre las bases de identidad nacional, democracia y valores.  El crecimiento y desarrollo económico, el verdadero, no el que depende de precios internacionales de piedritas, viene como consecuencia del desarrollo de estos tres pilares.
Ollanta Humala, Gana Perú, y todos los peruanos en realidad, tenemos una gran oportunidad en los siguientes 5 años.  Tenemos la oportunidad de convertirnos verdaderamente en una nación.  Tenemos la oportunidad de deshacernos, por fin, de la amenaza de una izquierda arcaica y de una derecha reaccionaria: un buen gobierno de Humala haría que ambos tengan que moverse a posiciones más moderadas si quieren sobrevivir políticamente.
Para lograr esto, Ollanta Humala tiene que actuar con extrema cautela y mucha decisión.  Un gobierno de concertación nacional que garantice el crecimiento económico pero que ponga especial énfasis en la inclusión social (desarrollo económico sostenible) se vuelve extremadamente necesario.  Creo que la gente de Gana Perú tiene esto bien en claro, basta con escuchar a Javier Diez Canseco (ayer a eso de las 8 PM), acaso uno de los personajes más radicales de la alianza, decir que el gobierno de los próximos años debe ser de concertación.
El Perú es un país muy complicado.  Es un país que desde su concepción como tal presenta una riqueza enorme, pero también una desigualdad que causa escalofríos.  Es un país que tiene discotecas, hoteles y malls de lujo, pero también es un país donde cada año mueren decenas de niños de frío: una realidad vergonzosa por lo sencillo de su prevención.  El mensaje que los electores han mandado ayer es que los peruanos queremos ser nación.  Queremos que nuestro gobierno sea limpio de corrupción y que sea inclusivo.
Queda en nosotros hacernos escuchar, sólo es el comienzo.

Thursday, May 26, 2011

Una mentira más, gracias Rafael Rey

Hace dos días salió Rafael Rey dando una entrevista en “Buenos Días Perú” mostrando el libro escrito por Ollanta Humala, leyendo un pasaje del mismo, y diciendo que en el libro Ollanta Humala defiende la calificación de Sendero Luminoso como “fuerza beligerante” y no como grupo terrorista.  Aquí se puede ver el video, por supuesto en el diario Perú21.  Hoy Rafael Rey publica una columna en (qué novedad) el diario Correo, afirmando, de nuevo, que OH defiende la calificación de SL como “fuerza beligerante”.  Aquí la columna.  Esta afirmación es falsa y es un ejemplo perfecto de la clase de política que hace el fujimorismo.
Veamos el párrafo que Rafael Rey usa para hacer esta afirmación:
(…) el Estado peruano, por medio de sus gobiernos de turno, jamás le dio a Sendero Luminoso (SL) la categoría de fuerza regular o fuerza beligerante y, por lo tanto, el propio Estado peruano le negó el tratamiento decoroso conforme lo dispone el Derecho Internacional Humanitario. Todo lo contrario, le dio la categoría de simples 'delincuentes terroristas’.  (Página 55, según Rafael Rey)
Analicemos el párrafo separando sus oraciones.
1) “El Estado peruano, por medio de sus gobiernos de turno, jamás le dio a Sendero Luminoso la categoría de fuerza regular o fuerza beligerante”: Esta afirmación es cierta, nadie la discute.  Efectivamente, el Estado peruano nunca le dio categoría de fuerza regular o fuerza beligerante.
2) “por lo tanto, el propio Estado peruano le negó tratamiento decoroso conforme lo dispone el Derecho Internacional Humanitario”: Esta afirmación también es cierta.  El Estado peruano, al no darle la categoría de fuerza regular a SL, niega el tratamiento decoroso que está estipulado en el Derecho Internacional Humanitario.
3) “Todo lo contrario, le dio la categoría de simples ‘delincuentes terroristas’”: Esto también es cierto, el Estado peruano, y también organismos internacionales, consideraron y consideran a Sendero Luminoso como grupo terrorista.
El problema de la afirmación hecha por Rafael Rey es que se basa en la premisa de que el párrafo citado defiende un argumento.  Según Rafael Rey, este argumento es que SL debió ser considerado “fuerza beligerante”.  Sin embargo, el párrafo citado no es argumentativo, es meramente informativo.  Es decir, el párrafo citado se limita a relatar hechos.  El análisis hecho demuestra que estos hechos son verídicos.
No he leído el libro de Ollanta Humala, por lo que no puedo comentar sobre el mismo.  Sin embargo, esta crítica de Rafael Rey se basa sólo en el párrafo citado, por tanto tiene que ser sostenida con el párrafo.  Esto no se da.
Este es el tipo de ataques, tergiversaciones y mentiras a la que el candidato Ollanta Humala ha estado expuesto en esta campaña electoral.  Para usar el lenguaje de Rosa María Palacios, se dice sobre textos relacionados a Gana Perú que dicen lo que en realidad no dicen.  Y se hacen críticas basadas en afirmaciones que no son defendidas ni por Gana Perú ni por Ollanta Humala.  
Este fue el caso de, por ejemplo, las críticas hechas al plan de gobierno relacionadas al tema de las AFPs.  En ninguna parte se dice que se va a utilizar los fondos de las AFPs para financiar algún programa.  Otro caso fue la supuesta comparación de SL con Robin Hood: en realidad, OH hablaba de la ausencia del Estado en algunas zonas del territorio nacional en donde SL fue el ente que impartió ley por un tiempo.
Ollanta Humala ha confirmado ayer que en el libro señala que SL fue un grupo terrorista.
RoD

Wednesday, May 18, 2011

Humala y su evolución política

Un amigo cercano me comentaba sus preocupaciones por Ollanta Humala como consecuencia de la entrevista de Rosa María Palacios a Álvaro Vargas Llosa, que por cierto todos debemos ver, puede ser encontrada aquí.  La pregunta me pareció muy interesante.  Este amigo me decía:
"Pero, me parece sospechoso, por decirlo de una manera, que una persona que ha sostenido una ideología por tanto tiempo, cambie justo a puertas de las elecciones.  Y justamente este es mi temor, que Ollanta haga lo que tenga que hacer para llegar al poder y luego hacer lo que realmente pensaba en su inicio.  Por otro lado, esta evolución que ha tenido (como han denominado su cambio radical) ¿no traiciona los principios por los que votaron sus seguidores? Quiero decir, así como este cambio le pueda agradar a mucha gente, también le puede desagradar a otra gente. En este sentido habría que preocuparse por que todos se enteren del cambio que ha dado, no sólo los no seguidores sino también sus simpatizantes."
Aquí mi respuesta:
A ver, la pregunta que haces es bastante complicada.  Lo primero que te diría es que Humala no ha cambiado su ideología: su ideología siempre ha sido que en un país como el Perú, el crecimiento económico tiene que ir de la mano con políticas estatales que aseguren que ese crecimiento se transforme en desarrollo económico para todos.  Esta ideología la comparten muchos peruanos, la mayoría diría yo.  Definitivamente esta idea la comparten los que votaron por él en la primera vuelta, así que la expresión actual de esta ideología no causa conflicto con ella.
Ahora, esta ideología se ha expresado de distintas maneras.  En el 2006 esta expresión fue bastante radical, casi casi puede ser catalogada de socialismo extremo con tintes autoritarios.  Por eso es que muchos nos opusimos a Humala en las elecciones pasadas, así como lo hizo AVLL y otros.  Se votó por Alan García (¿te acuerdas de Cambio Radical vs Cambio Responsable?), que sí proponía un gobierno con inclusión social y desarrollo económico, pero lo que nos dio al final (al no cumplir su plan de gobierno) fue más de lo mismo y un nivel de corrupción sólo comparable con el fujimorista.  Y por eso hoy los problemas causados por la desigualdad continúan empeorando, así como las tensiones sociales (ver Bagua, Tía María y lo que pasa ahora en Puno).
Para estas elecciones su plan de gobierno es mucho más moderado.  Este plan más moderado es producto de la experiencia de Humala y su partido en los últimos 5 años.  En estos 5 años el nacionalismo se ha comportado como una fuerza democrática, por ejemplo, defendiendo medios que eran atacados por el actual gobierno.  Esta moderación también se puede ver con la gente que incluyó en su lista parlamentaria: Jaime Delgado, Omar Chehade, Rosa Mavila, etc.  Hildebrandt explicó el plan de gobierno nacionalista de una manera muy interesante y precisa: “su plan de gobierno es: vamos a cambiar algunas cosas para no tener que cambiar todo”.  Ese “cambiar todo” va precisamente al riesgo de que si no se trata el problema de la inclusión social en el Perú, entonces estamos viviendo en una bomba de tiempo que ya explotó una vez con SL.
Ahora, yo creo que lo que se vio en el Compromiso con el Perú fue algo meramente electoral.  Cada uno de los puntos de ese Compromiso han servido sólo para que los puntos de su plan de gobierno que los rivales políticos interpretaban muy antojadizamente como chavistas, queden neutralizados.  Sin embargo, el contenido del Compromiso yo ya lo veía implícito en su plan de gobierno.
La hoja de ruta aparece como consecuencia de la inclusión de nuevos técnicos y políticos al proyecto nacionalista.  ¿Por qué se unieron? Porque simplemente se vio al nacionalismo como una fuerza democrática dispuesta a hacer política de la buena (la de consensos y la que produce) enfrentándose a una organización que representa la corrupción, las violaciones de DDHH, la destrucción de los derechos laborales, el autoritarismo, etc.  Ojo que Humala hubiera podido simplemente aceptar la incorporación, tomarse un par de fotos, beneficiarse políticamente y listo.  Pero a estas personas se les ha incluido como participantes activos en la campaña.
Es este proceso del que AVLL habla.  ¿Es posible ver tal transformación real en una persona? Sí, ya lo vimos en Rousseff y Mujica.  ¿Se ha visto que un consenso de este tipo ha funcionado? Sí, en Brasil con Lula y en Chile con la Concertación.  Pero lo más importante es que al frente tenemos todo lo que la gente que le tiene miedo a Humala teme: una organización corrupta que controló los medios, cambió la constitución para re-reelegirse, controló los 3 poderes del estado mediante la compra de sus miembros, oprimió la protesta social, etc.  Keiko Fujimori fue y es parte activa de esta organización, así como lo fueron y son todos los de su entorno.  Entonces, para mí, las opciones están claras.  Humala es la opción democrática de consenso, Fujimori representa la corrupción y la dictadura.
RoD

Friday, May 13, 2011

Fujimori hija, una amenaza a la democracia

Conversando con varios amigos sobre el análisis que cada uno hace para decidir su voto en la segunda vuelta que se nos viene, noto un argumento o un concepto constante: Humala pone en peligro todo lo avanzado en los últimos 10 años.  Ya he tratado de explicar las razones por las cuales Humala NO representa una amenaza al crecimiento económico, sino que es más bien Fujimori quien representa esta amenaza aquí.  En el post citado también explico por qué considero que Humala es el candidato que representa el salto de crecimiento económico a desarrollo económico sostenible para todos y el combate de la desigualdad, que es lo que necesita el Perú si queremos seguir progresando. 
Sin embargo, considero importante señalar que el progreso de los últimos 10 años no se ha dado sólo en materia económica, sino que se ha dado también en el fortalecimiento del sistema democrático peruano que, aunque continúa siendo débil, da algunas señales de vida.  Este progreso en el sistema democrático también está en juego en estas elecciones, y es una razón más por la que se vuelve necesario votar y apoyar la candidatura de Ollanta Humala, en desmedro de la candidatura que “representa lo más repulsivo del Perú” (J. Cotler, 12/05/11, Prensa Libre), la de Fujimori hija.
La situación en la que nos dejó Fujimori padre hace poco más de 10 años era un completo desastre: 1) no existía la separación de poderes, el poder judicial era usado sólo para encubrir los delitos cometidos por la dictadura y para perseguir a los adversarios políticos, y el congreso había sido comprado por la dictadura en la sala del SIN; 2) los medios de comunicación estaban al servicio de la dictadura, salvo uno que otro periódico como “La República” y “Liberación”; 3) la corrupción estatal llegaba a niveles inimaginables, y comenzaba desde arriba; 4) la sociedad civil era perseguida, ninguneada y amedrentada; 5) la protesta social era satanizada y  reprimida salvajemente (basta con ver los videos de la “Marcha de los 4 Suyos” y el tema del incendio del Banco de la Nación); 6) nos encontrábamos constantemente con aberraciones legales como “la interpretación auténtica de la constitución” que fue usada para que Fujimori padre se re-reelija, y la “ley de amnistía” que oficializaba la impunidad en los casos de violaciones de DDHH cometidos por Fujimori padre; 7) elecciones fraudulentas, etc.  Es decir, la democracia peruana no existía como tal, estábamos en dictadura.
 Hoy el Perú vive en una democracia débil, pero democracia al fin.  Es cierto, la mayoría de los medios de comunicación continúan apoyando el concepto de la dictadura fujimorista personificado en Fujimori hija, pero aunque sea nos encontramos con algunos periodistas que intentan, si quiera, guardar las formas y dar una tribuna a las fuerzas democráticas.  Además, con el desarrollo del internet y la comunidad bloguera peruana, no todas las mentiras y atrocidades periodísticas que vemos en estos días pasan piola.  También es cierto que la corrupción continúa rampante en el aparato estatal (la corrupción en el gobierno de Alan García sólo puede ser comparada con la del régimen fujimorista), pero aunque sea algunos de estos casos son denunciados por la prensa y siguen su curso en el poder judicial (ver caso de los petroaudios, por el cual mucha más gente que Rómulo León debería estar en la cárcel, y la anulación del indulto a Crousillat tras la presión de los medios y la sociedad civil).  Vemos un Congreso débil y deslegitimizado, pero por lo menos vemos algo de política no tan sucia en práctica dentro del mismo (sobre todo en comparación con los congresos de los 90s).  Tenemos probablemente la sociedad civil más fuerte de América Latina, que no está libre de mácula y también tiene sus propios intereses, pero que rara vez coinciden con los del gobierno de turno, creando cierto balance.  Y las elecciones, aunque nunca están libres de todo mal, son limpias en comparación con las aberraciones que teníamos en los 90s.
La candidatura de Fujimori hija pone todo este progreso en peligro.  Las razones son simples: 1) quedan aun muchos casos de corrupción (como por ejemplo el blindaje de Carlos Raffo entre los congresistas apristas y fujimoristas en este mandato) y de violaciones de DDHH (como el de las esterilizaciones forzadas) por resolverse, 2) Fujimori hija participó activamente del régimen de Fujimori padre como primera dama de la nación y ha defendido tal régimen calificándolo como “el mejor gobierno de la historia”, lo cual nos dice que buscaría imitarlo, 3) el equipo de Fujimori hija es muy similar al que rodeó a Fujimori padre durante su régimen, basta con ver a Marta Chávez (ardua defensora de la “Ley de Amnistía”), Luisa María Cuculiza (Ministra de la Mujer mientras se realizaban las esterilizaciones forzadas), Alejandro Aguinaga (Ministro de Salud mientras se realizaban las esterilizaciones forzadas), Jaime Yoshiyama (candidato a la alcaldía de Lima en 1995 por el partido oficialista), etc.  Pero por sobre todo el hecho de que esta campaña fujimorista es manejada desde la “prisión” donde se encuentra Fujimori padre.  Todos estos puntos entran en conflicto con el desarrollo democrático que ha vivido el Perú en los últimos 10 años.
En la vereda del frente tenemos un candidato que, desde mi punto de vista, no va a tomar medidas que debiliten la democracia peruana.  Sin embargo, entiendo que muchos puedan discrepar con esta noción.  De cualquier manera, la diferencia principal está en que Fujimori hija tendría un poder mediático mucho más fuerte que el de Ollanta Humala en caso gane la elección.  En otras palabras, las circunstancias en las que Ollanta Humala sería elegido (con la prensa y el poder económico en contra, y con un apoyo popular de alrededor del 50%) limitaría cualquier acción antidemocrática, mientras que en el caso de Fujimori hija habría muchas menos ataduras pues ella sí tendría el apoyo del poder económico y de la prensa peruana.  Julio Cotler explicó esta situación el día de ayer en Prensa Libre. 
Una razón más para optar por Ollanta Humala en esta elección.
RoD

Yo voto por Ollanta Humala y NO voto por Keiko Fujimori

(Blogger ha borrado temporalmente los posts del 11-13 de mayo, este post fue publicado originalmente el 11 de mayo)

Voto por Ollanta Humala porque quiero que el sistema democrático y el crecimiento económico se mantengan, y que ambos se traduzcan en desarrollo económico para todos.  Durante las últimas semanas se ha venido diseminando esta idea de que Ollanta Humala significaría un retroceso para la economía peruana.  Este es un concepto equivocado.  El principal problema de la economía peruana y del sistema democrático peruano es la desigualdad, la cual se traduce (en parte) en conflictos sociales.  Fueron estas tensiones las que trajeron como consecuencia tanto la dictadura de Velasco (con apoyo popular) como el asidero que encontró Sendero Luminoso a fines de los 70s y durante los 80s.  Ollanta Humala, quien propone el mantenimiento de las políticas macroeconómicas responsables que aseguran el crecimiento económico, representa un ajuste que relajaría la presión social, combatiría la desigualdad y contribuiría a que la inversión privada (nacional y extranjera) se traduzca a desarrollo económico.  Un ejemplo claro es la propuesta del impuesto a las sobreganancias mineras, concepto que se aplica en todo el mundo, en especial en casos de inversiones que tienden a no mejorar la calidad de vida de los habitantes de un país por la naturaleza de la misma (como es el caso de la inversión en la minería).  Esta relajación de la presión social permitiría que exista una mayor estabilidad social, lo cual haría aun más atractivo al Perú ante los ojos de los inversionistas privados.
NO voto por Keiko Fujimori porque su elección significaría poner en peligro el crecimiento y desarrollo económico del Perú.   Los tres casos más resaltantes en que los conflictos sociales se salieron de control son Ilave, Bagua y Tía María.  Las políticas económicas, laborales y ambientales propuestas por Fujimori contribuirían a un aumento de conflictos sociales de este tipo al destruir, aun más, los estándares laborales y disminuir la regulación de la inversión privada en el interior del país.  Hoy la Defensoría del Pueblo señaló que existen 233 conflictos en el Perú, de los cuales el 50.2% son relacionados a temas socio-ambientales.  En un eventual gobierno fujimorista, tanto éstos como los nuevos conflictos que pudieran aparecer como consecuencia del modelo seguido, correrían el riesgo de salirse de las manos.  Ya conocemos cómo el gobierno fujimorista reprimió la protesta social durante los 90s.  Esta inestabilidad social es la que ahuyentaría a la inversión privada.
Voto por Ollanta Humala porque sé que NO representa al chavismo y todas las medidas dictatoriales que este fenómeno nocivo implica.  La defensa de radios constantemente acosadas y hasta cerradas por el actual gobierno por el simple hecho de estar en desacuerdo con algunas políticas, es prueba de las convicciones democráticas del Partido Nacionalista.  También es prueba de ello la inclusión de técnicos, profesionales y políticos de otros partidos democráticos no sólo para la foto, sino para contribuir a afinar las propuestas de Gana Perú.  Ésta es política de la buena, la que genera consensos, la que produce; no es  el transfuguismo comprado en la sala del SIN de los 90s.  Por último, sé que en el supuesto negado de  que Ollanta Humala decida aplicar alguna medida de tinte dictatorial-chavistoide toda la prensa peruana, el congreso y las ONGs se le van a tirar encima y van a hacer imposible la aplicación de la misma.
NO voto por Keiko Fujimori porque pienso que su concepto de democracia es uno totalmente distorsionado.  Prueba de esto es que durante el gobierno de su padre, del cual ella fue parte ACTIVA con pleno conocimiento de todo lo que ocurría desde agosto de 1994 y al que ha defendido calificándolo como “el mejor gobierno de la historia”, no existía la separación de poderes.  El Poder Judicial y el Congreso de la República servían sólo para encubrir todas las atrocidades cometidas por la dictadura.  No voto por Keiko Fujimori porque sé que el día que tome la decisión de remedar lo hecho durante los 90s, que NO es un supuesto negado, toda la prensa que hoy intenta destruir a Ollanta Humala con mentiras y tergiversaciones va a estar a su servicio, tal y como lo hicieron en 1992, y tal y como lo hicieron durante toda la dictadura, con la excepción de los últimos meses.
Voto por Ollanta Humala porque sé que en su gobierno todos los delitos cometidos por Alan García y la cúpula que se hace llamar aprista (porque ellos son los grandes responsables de la debacle aprista, y no son apristas verdaderos) no van a quedar impunes.  NO voto por Keiko Fujimori porque el apoyo de Alan García a Keiko Fujimori en estas elecciones, así como el pacto para blindar a los involucrados en actos de corrupción durante los últimos 5 años, me asegura que el fujimorismo va a hacer todo lo posible para que la corrupción del gobierno actual no sea castigada por la justicia peruana.
Por último, voto por Ollanta Humala y NO voto por Keiko Fujimori porque creo que nos haría un daño terrible como nación premiar a los que durante la década de los 90s mataron, robaron, ejecutaron extrajudicialmente, corrompieron, destruyeron las instituciones democráticas y un largo etc, con la Presidencia de la República.
Voto por Ollanta Humala porque tengo el orgullo de ser peruano, y quiero que mi país sea un país justo, solidario, próspero y libre.
RoD

Monday, April 25, 2011

Encuesta de Apoyo, a 6 semanas de la 2da vuelta.

La encuesta de Ipsos-Apoyo publicada por el diario El Comercio el día domingo 24 de abril muestra el punto de partida para la 2da vuelta electoral a realizarse el 5 de junio.  En ella se muestra a Ollanta Humala liderando con un 42% y a Keiko Fujimori con un 36%.  Los votos blancos/viciados suman 12%, y un 10% de los encuestados no precisa preferencia electoral.  Quedan 6 semanas para la 2da vuelta, lo cual es una eternidad en tiempo electoral peruano.  A pesar de esto, es importante e interesante analizar los resultados.  La encuesta puede ser encontrada aquí.
Lo primero que es importante mencionar es que la encuesta es un muy buen comienzo para Ollanta Humala: En la 2da vuelta del año 2006, los votos blancos y viciados sumaron aproximadamente 8.5%.   Si consideramos que esa cifra se repetirá (ver siguiente párrafo para este análisis), el candidato que logre el 45.75% de los votos emitidos logrará la presidencia.  Esto significa que, para ganar las elecciones, Humala tendría que proteger su porcentaje actual y subir 3.75%, mientras que Fujimori tendría que proteger su porcentaje y subir 9.75%. 
En el año 2006 observamos un 8.5% de votos blancos y viciados.  La pregunta es si en estas elecciones observaremos una cifra mayor, menor o igual.  Hay 2 situaciones a tener en cuenta: 1) es probable que la elección de este año termine siendo más polarizada que la del 2006, y 2) para un sector importante de la población, ambos candidatos son malos (probablemente un sector más grande que el que estaba descontento tanto con García como con Humala en el 2006).  Estas dos situaciones tienen efectos opuestos en el voto blanco/viciado.  Mientras que la polarización de la elección contribuye a la reducción de este voto, el descontento por ambos candidatos contribuye a su incremento.  Teniendo esto en cuenta, lo más probable es que terminemos viendo una cifra similar a la del 2006.  En el 2001, una elección menos polarizada, los blancos y viciados sumaron casi 14%.
En segundo lugar, es importante mencionar que la distancia entre los dos candidatos se ha reducido en 1.1% en comparación con la 1ra vuelta.  Hay que tener en cuenta que la encuesta de Ipsos-Apoyo incluye “blanco/viciado” y “no opina” como categorías, lo cual significa que la comparación de estas cifras tiene que hacerse con las cifras de votos emitidos de la 1ra vuelta (no la de votos válidos).  En los comicios del 10 de abril, Humala obtuvo 27.803% de votos emitidos, mientras que Fujimori obtuvo 20.656%.  La diferencia era de poco más de 7%, y esta encuesta muestra que la diferencia es de 6%.  Humala ha crecido casi 14.2%, mientras que Fujimori ha crecido 15.3%.  Nuevamente, esta situación debe ser un poco preocupante para Fujimori porque después del reacomodo inicial luego de la 1ra vuelta sólo ha podido acortar la distancia en 1.1%.
Por último, es importante resaltar que Humala (37%) tiene un voto duro (sólo podría perder un 5%) mayor al de Fujimori (30%, podría perder un 6%), y que si sumamos las actitudes negativas frente a las candidaturas veremos que las de Humala suman 45% mientras que las de Fujimori suman 49%. 
Podemos seguir interpretando y jugando con las cifras, pero la verdad es que es muy temprano para que un análisis más profundo tenga sentido.  Por lo pronto, es un buen comienzo para Humala, nada más.

RoD

La campaña de miedo y las elecciones peruanas 2011

Desde hace varias semanas se viene poniendo en práctica en el Perú una campaña de miedo.  El principal objetivo de esta campaña es asustar a los electores para que no voten por Ollanta Humala.  Esta campaña comenzó, solamente, una vez que OH empezó a subir en las encuestas 3 semanas antes de la 1ra vuelta, pues hasta entonces el consenso en la prensa y entre los candidatos que no lideraban (Fujimori, Castañeda y Kuczynski) era que OH se había moderado.  Desde mi punto de vista, la idea era que OH le quitara un poco de votos a Toledo (por ese entonces ubicado en primer lugar) gracias al perfil anti-García que los dos ostentaban.  Quedaba claro que, para la prensa controlada por la derecha, Toledo no era tan malo, pero los otros 3 eran más cómodos.  La estrategia falló porque una vez que OH se convirtió en un candidato viable (ya no un voto perdido), empezó a subir como la espuma hasta llegar al 31.7% que obtuvo en la 1ra vuelta.
Es cuando ya presenciábamos el ascenso de OH que, para la misma prensa de derecha, este candidato volvió a ser el anti-sistema, el radical, el comunista, el chavista, el bolivariano, etc.  Hasta ahora, la campaña de miedo se ha basado en 3 pilares: 1) decir que un eventual gobierno de OH sería muy similar al de Hugo Chávez en Venezuela o Cristina Fernández en Argentina, 2) tergiversar o mentir sobre el plan de gobierno de Gana Perú en temas muy sensibles como el de los ahorros depositados en las AFPs, sobre el cual escribí aquí, y 3) mostrar a Keiko Fujimori como una versión de “fujimorismo soft” (Aldo Mariátegui dixit) que no haría un gobierno para nada similar al de su padre, por lo que es una opción segura o tranquila, a pesar de que esta candidata fujimorista cuenta con la misma gente envuelta en escándalos de corrupción y que defendió las políticas de violaciones de DDHH del régimen fujimorista, dice que continuará la obra de su padre, etc.
Las campañas de miedo son utilizadas frecuentemente en las campañas electorales.  En las elecciones estadounidenses del 2008 el partido republicano aplicó una campaña de miedo en contra del candidato demócrata y ahora presidente, Barack Obama.  Esta campaña se sostuvo en 3 pilares centrales: 1) decir que Obama era un socialista-comunista, 2) decir que Obama era un musulmán, y 3) tergiversar su plan de gobierno para asustar a los votantes; por ejemplo, decir que la propuesta electoral de una opción pública en materia de seguro de salud implicaba la creación de “paneles de la muerte”, un grupo de burócratas gubernamentales que decidirían si una persona debería seguir viviendo o no en caso esté con soporte vital.
Está de más decir que estas 3 afirmaciones eran y son mentira.  Sin embargo, es importante analizar porqué los republicanos decidieron utilizar estos temas.  En el caso del primer pilar, queda claro que los republicanos usaron este sentimiento anti-comunista generalizado en la sociedad estadounidense como consecuencia de la guerra fría.  En el caso del segundo pilar, se quiso utilizar este sentimiento anti-musulmán (completamente injusto, por cierto) que existe en el pueblo estadounidense como consecuencia de los ataques terroristas del 11 de setiembre del 2001 y de las guerras que Estados Unidos ha librado y libra en países donde la religión musulmana tiene una presencia prominente.  El tercer pilar requiere poca explicación, nadie puede estar a favor de que existan estos “paneles de la muerte”.
Esta estrategia del partido republicano sigue trayendo cola.  No sólo tuvo cierto nivel de efectividad en los votantes (a pesar de que al final Barack Obama venció a John McCain en el 2008), sino que parte de la estrategia sigue siendo usada cuando se debaten temas nacionales.  Para tener una idea clara de que estos temas se mantienen vigentes hoy en día (o en el momento de debate de alguna política nacional) basta con hacer una búsqueda en google.  Este, este y este son algunos ejemplos interesantes.
No sabemos si es que esta estrategia de miedo va a surtir efecto en el Perú.  Sabemos que no fue el caso de Estados Unidos y El Salvador en procesos electorales relativamente recientes.  Una diferencia importante con la experiencia vivida en Estados Unidos es que en el Perú la mayor parte de la prensa es parte o está contribuyendo a esta campaña de miedo, y parece que esta situación va a empeorar considerando la decisión del grupo El Comercio de hacer aún más clara su posición anti-humalista y pro-fujimorista al despedir a dos periodistas de Canal N que, al menos, daban algo de cabida a la pluralidad en su trabajo, por no querer seguir una línea pro-fujimorista.  IPYS se ha pronunciado al respecto.  Este tipo de situaciones me hace recordar claramente a lo vivido durante la década de los 90s cuando casi la totalidad de medios de comunicación habían sido comprados por el régimen fujimorista, y la libertad de prensa era un ideal mas no una realidad.  A decir verdad, este tipo de situaciones me hace dudar sobre si en el Perú de hoy existe libertad de prensa.
Volviendo al tema de la campaña de miedo, me parece importante resaltar el efecto nocivo de la misma en la campaña electoral.  Tal y como fue el caso de la campaña estadounidense del 2008, la campaña de miedo aplicada en el Perú distrae a la población y evita que se discutan temas que sí deben ser discutidos en una campaña electoral.  Por ejemplo, al centrar el debate en si Humala va a tomar o no los ahorros depositados en las AFPs para financiar el sistema público de pensiones (que queda claro que no es el caso), se deja de debatir los efectos del programa Pensión 65 en la economía nacional (capacidad de gasto y ahorro de los trabajadores, capacidad de gasto de los jubilados, derechos laborales, etc).  Desde mi punto de vista, los efectos de pensión 65 serían positivos por, entre otras razones, lo vivido en otros países como Estados Unidos donde sistemas similares se han aplicado, pero reconozco que es un tema que debe ser debatido, a nivel nacional.  O, por ejemplo, los efectos de la política laboral propuesta en el plan de gobierno de Fujimori, que considero nociva para el país.  Estos temas pasan a un segundo plano, o simplemente son ignorados, y eso es algo preocupante.

RoD

Tuesday, April 19, 2011

Sobre Pensión 65 y las AFPs

Conversando con un amigo y maestro, me comentaba que estaba preocupado por esta propuesta de Ollanta Humala relacionada al financiamiento del programa Pensión 65.  Según habían mencionado algunos medios, OH proponía tomar los fondos privados de las AFPs para financiar un sistema público.  Pero esto no es cierto.  Ni el plan de gobierno de Gana Perú ni las propias declaraciones de OH y sus voceros hacen mención alguna a los fondos de las AFPs.  La propuesta es de financiar este programa mediante una reforma tributaria que incrementaría los ingresos del estado provenientes del sector minero e impuestos salariales, así como una reducción de los gastos relacionados a burocracia estatal.  OH no propone tocar los ahorros depositados en las AFPs.
En la edición del programa “Prensa Libre” del 18 de abril (ayer) del presente, el equipo del programa, liderado por Rosa María Palacios, argumenta que el plan de gobierno de Gana Perú dice que se va a tomar parte de los aportes dados a las AFPs para financiar un sistema de pensiones público.  Para sustentar este punto se entrevista al economista Eduardo Moron sobre el tema.  Hace unos días Aldo Mariátegui, director del diario “Correo”, le dedicó un editorial al tema, alarmando a la población de la misma manera que el programa “Prensa Libre” el día de ayer.  Rafael Rey habría hecho lo mismo esta mañana calificando la supuesta propuesta como un “robo” al ahorrista peruano.  Queda claro que ninguna de estas personas habría leído con detenimiento el plan de gobierno de Gana Perú, ni habría tenido en cuenta las experiencias vividas en países del primer mundo como Estados Unidos de América (EEUU) en materia de seguridad social.
Revisemos entonces lo que dice el plan de gobierno de Gana Perú sobre el tema.  El plan puede ser bajado de internet aquí.
Página 173 del plan de gobierno de Gana Perú:
c) Medidas y acciones inmediatas
·         Implementación de un régimen de pensiones sustentado en dos sistemas.
1.       Un primer sistema público que garantiza pensiones de jubilación para todos y que contiene dos componentes:
§  El contributivo-obligatorio (base del sistema) que garantice un nivel de pensión de acuerdo tanto a la edad como la número de cuotas aportadas al régimen.  La afiliación en el régimen contributivo será obligatoria para todos los trabajadores activos, tanto asalariados como independientes cuya aportación estará en función de sus salarios o ingresos.
§  El segundo, no contributivo, que ofrece una pensión básica para todos los adultos mayores de 65 años sin importar su historia de afiliación a algún sistema de pensiones.  Esta opción será financiada básicamente por impuestos y por una porción de los fondos aportados por los trabajadores.

2.      Un segundo sistema privado, que sirva de complemento al primero.  Este pilar es voluntario y está basado en cuentas individuales para trabajadores asalariados e independientes.  Los aportes se determinan en función del nivel de ingresos que excede al tope establecido para determinar las contribuciones al sistema público.  Adicionalmente a la pensión del pilar público, cada contribuyente recibe una pensión en función de lo aportado y el rendimiento del fondo escogido.
Al parecer, la propuesta de Gana Perú se asemeja mucho al sistema de seguridad social puesto en práctica en EEUU.  Cuando uno recibe un cheque por concepto de salarios en EEUU, se puede observar cuánto es lo que el Estado ha descontado para financiar el seguro social.  Este descuento es determinado de acuerdo al ingreso del trabajador (los que ganan más contribuyen más, los que ganan menos contribuyen menos), pero no puede exceder $11,000 anualmente, de los cuales el empleado paga $6,600 mientras que el empleador contribuye los $4,400 restantes.  También se puede observar cuánto es lo que se ha descontado por concepto de contribución al llamado “401K”, que es la parte privada y optativa del sistema.  El trabajador puede optar por destinar hasta un 15% de su sueldo, libre de impuestos, a esta cuenta.  En ambos casos el trabajador recibe estados de cuenta periódicos en los cuales se indica de cuánto sería la pensión al llegar a la edad de jubilación.
Este sistema en EEUU es uno de los pocos sistemas públicos que opera en cifras azules, es decir, lo que se aporta al sistema público anualmente es mayor a lo que se le da a los jubilados (en EEUU la edad de jubilación es 62 años).  Este programa fue una de las políticas públicas instauradas por Franklin D. Roosevelt como parte del “New Deal”.  Cabe resaltar que este programa ha aliviado gran parte de la pobreza en los ciudadanos de la 3ra edad en EEUU, ha aliviado la carga de los trabajadores que no tienen que mantener a sus padres y que, por tanto, pueden utilizar sus ingresos y mantener el dinamismo de la economía estadounidense, y ha servido como un salvavidas ante crisis económicas vividas en EEUU como la del 2008, en la cual los ahorros del sistema privado (401K) fueron diezmados, causando que mucha gente perdiera casi todos sus ahorros en el sistema privado.  Si no hubiera existido el sistema público, no habrían tenido ningún respaldo.
El debate sobre el tema en EEUU gira en torno al futuro del programa.  Sucede que la población estadounidense está envejeciendo, y algunos estudios señalan que, por tanto, es un sistema que debe reformarse pues esas cifras en azul pueden pintarse de rojo en el futuro.  Esto empezaría a ocurrir en el 2014 porque, al tener una población mayor en edad,  el número de beneficiarios (jubilados) aumentaría y el número de contribuyentes (trabajadores) disminuiría.  Sin embargo, como el programa ha estado funcionando en azul por más de 50 años, no sería hasta, aproximadamente, el 2037 que, de no reformarse, el sistema empezaría a contribuir al déficit fiscal, y sólo podría cumplir con el 75% de sus obligaciones hasta el 2084. 
Una incógnita válida es si este sistema podría ser viable en un país plagado de corrupción como el nuestro.  Durante la década del Fujimorismo muchos altos funcionarios de nuestras Fuerzas Armadas desfalcaron la Caja de Pensiones Militar Policial, por lo cual muchos ahora purgan cárcel.  Sin embargo, a diferencia del entorno Fujimorista, el candidato OH no parece sembrar dudas en cuanto al tema de corrupción
Los cuestionamientos al financiamiento del programa de pensiones propuesto por Gana Perú vistos en los últimos días se centran en el párrafo relacionado a Pensión 65.  El plan dice: “Esta opción será financiada básicamente por impuestos y por una porción de los fondos aportados por los trabajadores.”  En declaraciones publicadas por el diario “El Comercio” el 8 de febrero del presente, que se pueden encontrar aquí, OH explicó un poco más los orígenes del financiamiento, afirmando que el costo de implementación de esta pensión ascendería a 5 mil millones de soles por año, “que se pueden sacar a través de una reforma tributaria y de gastar menos en burocracia”.  En ese sentido se refirió a la necesidad de instaurar un impuesto a las sobreganancias mineras.
Entendemos entonces que los orígenes del financiamiento son: 1) reforma tributaria, con un énfasis en los recursos sacados de las sobregancias mineras, 2) contribuciones hechas por los trabajadores (de manera similar a como el sistema de seguro social es financiado en EEUU), y 3) incremento de la eficiencia en el manejo de la burocracia estatal.  En ningún momento se ha hablado de tocar el dinero de las AFPs.  Lo que es más importante, esta propuesta pondría al Perú en sintonía con los sistemas de seguro social utilizados en países del primer mundo, incluido EEUU, que han sido efectivos y sostenibles hasta hoy en día.  En conclusión, los cuestionamientos hechos en este tema a Gana Perú responden a fines electorales, utilizando un tema muy delicado como lo es los ahorros de vida de un ciudadano para generar miedo y orientar el voto en cierta dirección.

RoD

Thursday, April 14, 2011

Una lección que debemos aprender de las elecciones peruanas 2011

(Este post fue escrito el 7 de abril, 2011)  

Este 10 de abril los peruanos nos acercaremos una vez más a las urnas para elegir al Presidente de la República, Congresistas de la República y Representantes peruanos ante el Parlamento Andino.  Más allá de los resultados que nos deparen, es imperante que los peruanos escuchemos, esta vez, el mensaje que ya se nos dio en el 2006: un crecimiento económico sin inclusión social es insostenible.
      
En la encuesta de Ipsos-Apoyo del 16 de enero de 2011 se mostraba a Ollanta Humala con un 10% de preferencia electoral.  En esos tiempos, que hoy parecen tan lejanos, Alejandro Toledo alcanzaba 27%, Keiko Fujimori 22%, Luis Castañeda 19% y Pedro Pablo Kuczynski 5%.  En la última encuesta de Ipsos-Apoyo, publicada el domingo 3 de abril, se ve a Ollanta Humala liderando la misma con un 26%, y a los demás candidatos luchando por el segundo lugar.
      
El ascenso de Ollanta Humala en las preferencias electorales deja una verdad poco discutible: al menos uno de cada 4 peruanos siente que el crecimiento económico de los últimos 10 años no ha tenido o no tiene un efecto positivo en su economía familiar, o que no ha tenido un efecto positivo en el país.  Este es un mensaje que recibimos en las elecciones del 2006, pero que la clase política liderada por Alan García no escuchó, o escuchó e hizo poco o nada al respecto.  Hoy en día tenemos a nuestro Perú liderando América Latina en crecimiento económico, pero ubicado por debajo del promedio de la región en cuanto a mejora de indicadores sociales, entre otras realidad muy preocupantes.
      
Más allá del resultado final de estas elecciones, hoy de pronóstico muy reservado, sobre todo en la 2da vuelta, sería un error garrafal de todos y cada uno de los peruanos obviar esta realidad y volver a cometer el mismo error del 2006.  Y es que un crecimiento económico que no se traduce en desarrollo económico (léase inclusión social y mejora de indicadores sociales) se convierte en uno de los principales motores, junto con la corrupción y el narcotráfico (que potencian y son potenciados por la falta de inclusión social), de debilitamiento de la democracia peruana.  Es importante convencernos de que esta situación es insostenible: el Perú corre el riesgo de entrar en un camino que lo llevaría a convertirse en un estado fallido, y eso es algo que todos los peruanos (izquierdistas, derechistas, conservadores, liberales, nacionalistas, apristas, etc) queremos evitar.
      
En las últimas semanas hemos visto cómo algunos miembros de la clase política y un número importante de ciudadanos comunes y corrientes califican un voto por Ollanta Humala como un voto ignorante, desinformado, bruto, ocioso, y un sinnúmero de adjetivos muy ofensivos que no sólo son el primer síntoma de que, una vez más, los peruanos no estamos escuchando el mensaje que se nos dio en el 2006, sino que sobre-simplifica un tema por demás complejo.  Si de algo sirve, la última encuesta de Ipsos-Apoyo también señala que aunque Ollanta Humala alcanza un 33% y 31% en los sectores socioeconómicos D y E, también alcanza un 15% en el sector B (tercer lugar) y un 21% en el sector C (obteniendo el 1er lugar de entre todos los candidatos).

Escuchemos.

RoD